La falta de ascendencia e incidencia de sus principales dirigentes, la improvisación a la hora de integrar su boleta electoral y la debilidad de sus estructuras dirigenciales, colocan al PRM en real desventaja frente al poder e influencia del PLD en Santiago.
Una simple comparación de los equipos dirigenciales del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), deja muy atrás a los perremeístas para ganar la importante plaza política de Santiago en las elecciones del 2020.
Y cuando se de a conocer la dirección política del nuevo partido La Fuerza del Pueblo, encabezada por José Izquierdo, Hamlet Otáñez, Raúl Martínez, Demóstenes Martínez, Altagracia González, entre otros, también estaría por encima del PRM en ascendencia e incidencia.
Sin dudas, el poder y la influencia están del lado del PLD. Contar con un equipo dirigencial encabezado por cinco miembros del poderoso Comité Político, José Ramón Fadul, Ramón Ventura Camejo, Francisco Domínguez Brito, Julio César Valentín y Abel Martínez, luce muy superior frente a los demás.
Si usted limita el grupo de dirigentes a diez y a los cinco miembros del CP les agrega a Fernando Rosa, Antonio Peña Mirabal, Silvio Durán, Aura Toribio y Víctor Fadul, entonces le será fácil entender su fortaleza como estructura dirigenciale en Santiago.
Además, si agrega a esos diez altos dirigentes del PLD los cargos que ocupan en el gobierno logrará consolidar la percepción de que al PRM le será muy difícil competir con posibilidad de éxito en las venideras elecciones municipales, congresuales y presidenciales.
Monchy Fadul es el ministro de Interior y Policía, Ventura Camejo ministro de Administración Pública, Valentín es el senador, Abel el alcalde, Fernando Rosa presidente del FONPER, Peña Mirabal ministro de Educación, Silvio Durán director de CORAASAN, Aura Toribio directora de Pasaportes, Víctor Fadul diputado.
¿Es posible competir con esa influencia y ese poder?. Aparte de eso, ellos y muchos otros han logrado convertir al PLD en el partido de mayor simpatía electoral en la población.
Si dirige la mirada a la dirección política del PRM en Santiago le será difícil no admitir que la superioridad política y electoral está del lado de los que gobiernan el país desde el lejano año 2004.
El actual presidente municipal del PRM es el fogoso joven Andrés Cueto, el secretario general es el periodista Faderico Reynoso, la presidenta provincial es la abogada Rosa Santos y el secretario general el ingeniero agrónomo Lucildo Gómez. ¿Empieza a quedar claro el asunto?.
Los demás dirigentes preponderantes en el PRM son el ex-senador Víctor Méndez; el diputado Ulises Rodrígez, candidato a alcalde, los diputados Robinson Díaz, Francisco Santos (Nave) y Víctor de Aza, el regidor Nelson Marmolejos.
¿Ahí están los diez principales del PRM?. Entonces es fácil «comparar», no exclusivamente con el PLD, sino también puede hacerlo con la Fuerza del Pueblo.
En los corrillos políticos siempre se ha tenido el criterio de que entre seguidores del ex-presidente Hipólito Mejía hay más dirigentes con ascendencia e incidencia en sectores influyentes de Santiago, que entre los adeptos del candidato Luís Abinader.
Desde ese punto de vista, fue correcto que el PRM llegara a un acuerdo con el partido Dominicanos por el Cambio (DxC) y que postulara al ingeniero Eduardo Estrella como candidato a senador porque se trata de una figura con ascendencia e influencia en poderosos sectores de la provincia.
El PRM, contrario al PLD, volvió a improvisar y «a última hora» escogió al diputado Ulises Rodríguez como candidato a alcalde. El PLD seleccionó en primarias el 6 de octubre al alcalde Abel Martínez como su candidato nuevamente y al senador Valentín para que repita como candidato.
Lo que se percibe es que el PRM debe seguir madurando como partido político y que sus principales dirigentes deben «trabajar más» en lo que tiene que ver con su penetración, ganar respeto y ascendencia en los diversos sectores de la influyente provincia de Santiago.







