Cotidianamente escucho narrativa de la IA en uno y otro sentido; sin embargo, en ambos casos son reduccionismos o exageraciones.
En la presente ocasión, al escuchar la opinión del señor José La luz, asesor general de los Siete Sabios de Grecia, de los Clásicos Griegos y de los Filósofos Presocráticos me inspira a emitir mi modesta opinión sobre tan relevante temática. Específicamente enfocado en el juicio de valor emitido por el comunicador referido. De esta manera lo hacemos, porque su juicio de valor está cargado, precisamente, de exageración respecto a la IA; y de reduccionismo respecto a la universidad.
- EXAGERACION SOBRE LA IA:
1-Es necedad ignorar su impacto como herramienta indispensable para el conocimiento yendo más allá del razonamiento humano, porque es capaz de configurar redes neuronales (referentes y fundamento de la IA) para crear conocimientos que superan la capacidad con que puede hacerlo el cerebro humano en condiciones normales.
2-Considero, que todo estudiante, todo profesional y toda persona que interactúa en el ámbito del conocimiento debe tener conocimiento de la IA, como en sus respectivos momentos resultó necesario el dominio de la mecanografía y de la taquigrafía.
3-La sobrevaloración que hace el señor José La Luz, de la IA es tan desafortunada en el aspecto cognitivo, que implícitamente desprecia disciplinas del saber, cuyo desconocimiento despoja a la persona de su humanidad, sobre todo, en el ámbito de los valores; porque transmitir conocimientos sin valores no es educar, es adiestrar.
4-Respecto a “no entren”, “no tiene sentido”, “la universidad no tiene futuro” es una consejería terriblemente absurda, porque restringe el éxito y el futuro profesional a la IA, justo, cuando está severamente tan cuestionada por la ausencia de ética en el desarrollo y uso de la misma.
- REDUCCIONISMO
1-Declarar de modo tan dogmático que la universidad no tiene futuro, es ignorar absoluta y aviesamente, que la investigación científica, el desarrollo de las humanidades, la reflexión filosófica y el estudio de categorías trascendentes están reservadas para las aulas magnas, para las universidades. Están reservadas para cerebros con desbordantes coeficientes intelectuales; jamás para ninguna variante o modalidad tecnológica, porque son áreas del saber que están más allá de destrezas manuales.
2-Sí tiene futuro la universidad, porque la sociedad necesita seres humanos titulados y con valores para lidiar con una sociedad que, concomitantemente, se deshumaniza en la medida con el predominio de los chatbots, los algoritmos, anotación de datos, el aprendizaje automático, aprendizaje multitarea, sesgo algorítmico, big data y otros componentes de la nomenclatura de la IA.
3-Otorgar indiscutida preeminencia a la IA sobre el resto de las disciplinas del conocimiento, impone revisar y desmontar todo el aparato epistémico y aceptar que la humanidad es una aplicación existencial en un mundo única y esencialmente material.
- CONCLUSION
1-Apostar por una IA al servicio de la tecnología y de los estudios superiores.
2-Estimular a la juventud a la tecnología, a estudiantes universitarios, a profesionales y; sin excepción, a toda persona ávida del conocimiento y manejo de la IA, a incursionar en ella con supremo sentido ético para que le sirva para su desarrollo personal y a mejorar su calidad de vida; nunca para suplantar su humanidad ni para asumir que sin ella estaríamos reducidos a la condición de primates.
- RECOMENDACIÓN
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA):
¿NICHO O ALCOBA? ¿PATÍBULO O TRONO?
Nosotros decidimos lo que ella tiene que ser, o ella decidirá lo que seremos nosotros.










