El senador por Santiago, Julio César Valentín, incursiona con éxito en las redes sociales y conoce «al dedillo» su impacto e incidencia actual. Sin embargo, llama la atención que se deje «arrinconar» en un espacio en que se mueve muy bien.
¿Cómo se explica entonces el descuido en relación a la mentira que durante varios días se estuvo difundiendo en Twitter?. La impresión es de que al carismático senador le cogió tarde y reaccionó cuando estaba «contra la espada y la pared».
El vocero del alcalde de Santiago, Abel Martínez, duró cinco o seis días «machacando» en Twiitter que el senador Valentín presentaría el martes 11 un proyecto de reforma de la Constitución para habilitar al presidente Danilo Medina.
Y Julio César, asistentes, empleados, amigos y allegados, mantuvieron un hermético silencio. ¿Por qué nadie le salió al frente a esa «bellaquería?.
Un simple twit de senador Valentín y se aclaraba «el murmullo» que corría como pólvora y su paso hacía daños porque iba cargado de perversidad.
Sin embargo, la reacción llegó cuando «entra al ruedo» el polémico dirigente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), Vinicio Castillo Seman, quien en Twitter «dispara sin piedad» como opositor rabioso a una nueva reforma a la Constitución.
Uno de los Twit del vocero del alcalde Abel Martínez y la reacción de Castillo Seman «le puso la tapa al pomo»: «en estos precisos momentos el senador Julio César Valentín está en la secretaría del senado donde presentará el proyecto de reforma a la Constitución, espera a Pedro Alegría y otros senadores que le acompañarán tal como anuncié».
Ese Twuit lo acompañó de una fotografía vieja para engañar, en la que aparecía Valentín acompañado de varios reporteros en una área parecida a la secretaría del Senado. Y ahí es que empiezan los fuertes mensajes de Castillo Seman en Twitter.
¿Por qué el senador Valentín esperó y responde «con rostro de indignación» a Castillo Seman y no al vocero del alcalde de Santiago que tenía días difundiendo esa mentira?.
Es posible que no le diera relevancia al vocero del alcalde Abel Martínez, pero la verdad es que cuando reaccionó ya toda la maldad estaba en las redes sociales provocando todo tipo de descalificaciones e insultos.
No se sabe si es que el senador por Santiago «no se lleva de nadie» o que sus cercanos colaboradores no le sugieren «cosas elementales» que pueden afectar su buena imagen.
Estaba claro que Julio César no sometería un proyecto de reforma a la Constitución sin esperar la decisión del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que es el organismo al que él pertenece.
¿No debió sencillamente decir eso desde que la maledicencia empezó a ensañarse en su contra?. Aparte de eso, todavía hoy nadie se explica como un político del nivel de Valentín no tiene «un vocero autorizado» que fije posiciones a su nombre.







