Por: Juan Bonilla
A José Enrique Sued se le atribuía, con razón, ser un apasionado de las pequeñas obras. Innegable que llenó a Santiago de esos pequeños y anhelados proyectos comunitarios. El alcalde constructor.
La de Gilberto Serulle fue una administración caótica, pero en los últimos años es el único que «le marchó» a importantes soluciones viales y a otros proyectos de gran envergadura. Al final, el desorden le pasó facturas.
Aparte de la limpieza, el ornato, embellecimiento y la pintura en el centro de la ciudad para exhibirse y promoverse, el actual alcalde de Santiago, Abel Martínez, es «más de lo mismo».
Sus obras, a las inauguraciones de la mayoría ni él mismo asiste, son más pequeñas que las de Sued. Al final, cuando se acuesten las palomas, la valoración desapasionada lo ubicará como «uno más».







