El oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) afronta a partir de hoy urgentes y difíciles desafíos de cara a las elecciones del 2020. Sin dudas, entre sus retos inmediatos están curar las heridas, recuperar confianza y promover unidad interna.
Luego del discurso del presidente Danilo Medina, queda claro que en estos diez meses que faltan para las elecciones congresuales y presidenciales el PLD trillará un camino lleno de obstáculos y únicamente su enorme «vocación de poder» transita a su favor.
La aparente «amargura» con que habló al país el presidente Medina y las quejas que expresó por el trato que le dio «una minoría» del partido, no dejan dudas del duro desafío que tiene el partido morado si pretende mantenerse en el poder más allá del 2020.
A diez meses de las elecciones parece difícil salir a buscar «sangre nueva», al menos para la candidatura presidencial, y lo que se vislumbra más razonable sería un gran acuerdo entre las dos figuras principales, el presidente Medina y el ex-presidente Leonel Fernández.
Una nueva confrontación por la candidatura presidencial sería una especie de «estocada mortal» para el PLD y lo aconsejable hoy día sería «pasar la página», avanzar para curar las heridas y recuperar la confianza entre sus principales líderes.
Hay seguidores del presidente Medina que «se frotan las manos» porque supuestamente el jefe de Estado «dejó claro» que «ni tú ni yo», en referencia a que impediría que el ex-presidente Fernández sea candidato del PLD o presidente de la República en el 2020.
Sin dudas, una opinión simplista resultado del disgusto que origina que la reforma a la Constitución para que Medina aspirara de nuevo en el 2020 no fuera posible.
La realidad es que las cosas «volverán a la normalidad» a partir de que disminuyan «las pasiones» en los próximos días y que más de medio millón de peledeístas que están en la nómina pública empiecen a vislumbrar que perderían sus empleos.
Aparte de eso, miles de dirigentes en todo el país que andan en las calles tratando de repetir o ser diputados, senadores, alcaldes, directores de distritos municipales, regidores o vocales y que tienen «equipos» de peledeístas trabajando a su favor.
La tardanza de Medina para anunciar su decisión afectó significativamente a «los sangre nueva» y actualmente aparenta muy difícil que puedan competir con posibilidades frente al ex-presidente Fernández, al menos que el presidente de la República no asuma a uno de ellos.
¿Quién representa la sangre nueva entre Domínguez Brito, Amarante Baret, Andrés Navarro, Temo Montás, Pared Pérez o Radhamés Segura?.
Uno de los aspectos esenciales que ayudaría a la integración del PLD (no unidad) de cara a las elecciones del 2020 es que en las diferencias por el intento de reformar la Constitución, el debate excluyó temas como la gestión de gobierno del presidente Medina.
Cuando estalló el escándalo por los supuestos sobornos en la construcción de las plantas Punta Catalina, los seguidores del ex-presidente Fernández, al igual que con otros temas, se recogieron y no opinaron.
Aún así, es evidente la desconfianza que existe entre los principales líderes del PLD, las heridas que provocaron las enconadas diferencias en torno a la posible reforma a la Constitución y la desintegración que existe en la actualidad.
Se supone que a partir de ahora «bajan las tensiones», cede la incertidumbre y la confrontación en los medios de comunicación.
De esa manera, el «ni tú ni yo» aparenta un eufemismo.