Las bombas lacrimógenas lanzadas a los agrónomos es una torpeza de la Policía que daña la imagen del gobierno.
Lo peor es que, hoy día, la Asociación de Profesionales Agrícolas (ANPA) es una entelequia sin ninguna incidencia.
El PRM fue que cometió la estupidez política de llevar al agrónomo Tito Hernández a la presidencia de la ANPA.
El partido de gobierno se alió al PLD con ese propósito y por eso, Juan Francisco Caraballo es secretario general del gremio de agrónomos.
Después que decenas de funcionarios acudieron a las urnas a elegir a Hernández (hasta Hipólito Mejía fue a votar), el hombre le ha salido un hueso duro de roer.
Fuertes denuncias en contra de autoridades agropecuarias, quejas, protestas constantes y de esa manera nos hace recordar que la ANPA aún existe.
Si usted observa las bombas lacrimógenas lanzadas por policías a la protesta de la ANPA, se dará cuenta de que no se trató de una actividad muy concurrida.
Lo insólito es que ese exceso ocurra en un gobierno del PRM y siendo Faride Raful ministra de Interior y Policía.
Una dama de fuertes valores democráticos, de intensas luchas por las libertades de expresión y de protesta.
Imagino que a un amplio sector de perremeístas le duele en el alma ver lo que ocurrió en esa marcha de profesionales agrícolas.
Todavía hay tiempo para evitar que la magia del PRM en el gobierno se pierda absolutamente.









