Faltan dos meses para los comicios municipales del 16 febrero y aparenta que «pierde fuerza» el argumento de que el ganador de la mayoría de las alcaldías, se alzará con la mayor parte de los senadores, diputados y la presidencia de la República.
La complejidad de las alianzas políticas en los tres niveles de elección, la baja cantidad de votantes que acudirían a las elecciones municipales y la amplia posibilidad de una segunda vuelva en mayo, «presionan» el escenario electoral en la actualidad.
Aún así, el bloque de partidos que gane la mayoría de alcaldías utilizará ese triunfo como argumento, motivación y publicidad de que repetirá la victoria tres meses después, es decir, en mayo. Sin dudas, es una muy buena ventaja ganar en febrero.
En la competencia hay tres bloques de partidos aliados, uno encabezado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), otro por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el otro por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y la Fuerza del Pueblo (LFP).
Lo que se vislumbra es que el PLD ganaría la mayoría de las alcaldías. En la actualidad controla la mayor parte de los ayuntamientos y distritos municipales y aunque pierda una cantidad de ellos, seguiría siendo mayoritario en el nivel municipal.
Al partido morado le beneficia la complejidad de las alianzas electorales en el nivel municipal. Por ejemplo, hay una gran cantidad de candidatos a alcaldes por el PLD que están siendo apoyados abiertamente por los seguidores del ex-presidente Leonel Fernández.
Se trata de candidatos a alcaldías y direcciones de distritos municipales que respaldaron al ex-presidente Fernández en las primarias del PLD. En Santiago hay por lo menos tres municipios, incluyendo el cabecera de la provincia, donde ocurre eso.
Aparte de la complejidad de las alianzas en el nivel municipal, está el desinterés de la población votante con las elecciones municipales. Lo que se vaticina es que la asistencia a las urnas el 16 de febrero no será muy elevada.
Sin embargo, es evidente que el PLD es el que más intensidad exhibe con el propósito de ganar la mayoría de alcaldías, lo que utilizaría como argumento de que ese triunfo se repetirá en mayo y así lograría desmotivar a la oposición.
Un aspecto que cobra fuerza en el escenario electoral actual es la amplia posibilidad de que en las votaciones del mes de mayo no haya un ganador de la presidencia de la República y sea necesaria una segunda vuelta electoral.
Hasta ahora eso es lo que se vislumbra a partir de los resultados de las encuestas. Sin embargo, faltan seis meses para las elecciones.
Las fuertes candidaturas presidenciales de Luís Abinader, del PRM; Gonzalo Castillo, del PLD y Leonel Fernández, del PRSC y la LFP es un sólido argumento para justificar el planteamiento de una segunda vuelta electoral.
La segunda vuelta electoral obligaría a nuevas alianzas electorales y eso demostraría que el que gana las elecciones municipales de febrero, no necesariamente sería el ganador de la presidencia de la República.
¿Y las senadurías?. Eso obliga a un enfoque diferente.