Por: Juan Bonilla
El aplaudido decreto apuntala momentáneamente el ruido que desvía la atención de odiosas medidas que pueden poner en jaque la valoración que se trabaja con esmero y altísima inversión.
El exceso de la destituida gobernadora de Samaná cae «como anillo al dedo» porque opaca el debate y la preocupación por el desmonte del subsidio eléctrico y lo que nos trae esa peligrosa decisión.
El decreto que envió a su casa al general Edward Sánchez trajo tranquilidad momentánea frente a la alarma por el aumento de la delincuencia. En su momento, tendremos lo mismo otra vez.
Con el soporte de un ejército de «independientes», el manejo mediático de los actuales inquilinos de «la Mansión de Gazcue» es efectivo, exquisito y sin desperdicios.







