Van más de veinticinco decretos civiles y el liderazgo del PRM en Santiago sigue excluido de esas decisiones.
Me extrañaría que en una coyuntura política como la actual, Santiago quede fuera de esos nuevos nombramientos.
No hablo de designaciones locales, sino de tomar en cuenta a reales y auténticos dirigentes para posiciones nacionales.
Como plantea un buen diputado del PRM en la Circunscripción Uno: el 2028 es muy distinto al 2024.
La integración, la unidad y el éxito político-electoral ha caracterizado hasta ahora a la alta dirigencia del PRM en Santiago.
No consolidarla y apuntalarla con uno o dos buenos decretos, es injusto y un riesgo político inmediato.
El 2028 se acerca rápidamente y en la población votante, las encuestas dicen que el PRM no está bien.
En coyuntura política como la actual, prestar atención a la militancia a través de su liderazgo es esencial.
Las obras y otras inversiones públicas son excelentes, pero en competencia electoral lo determinante es el partido político.
Esa timidez con el liderazgo del PRM en una plaza política tan importante, está fuera de toda lógica política.
Más de 25 decretos civiles para capitaleños y ni uno para Santiago.










