Por: Juan Bonilla
Es un deleite ver la superficialidad con que altísimos dirigentes del PLD analizan las causas de la derrota electoral del 2020. Es indudable que «pasan la página» para excluir aspectos esenciales que motivaron su salida del poder.
Por ejemplo, ninguno se refiere al pésimo candidato presidencial que la irracionalidad política y la arrogancia del poder impuso. Un PLD de académicos y brillantes políticos apareció inesperadamente con la mudez de Gonzalo Castillo.
Si fue un candidato muy malo desde las alturas, influencia y recursos del poder, imagínense lo que sucedería si ahora repitiera desde la oposición. ¿Un candidato mudo desde la oposición? . El fracaso sería peor.
La lapidaria expresión desde un acto transmitido al país: «hemos decidido que Gonzalo no hable hoy para cuidarlo». Finalmente, nunca habló ni ha hablado.
Con su renuncia a aspirar a candidato nuevamente en el 2024, Gonzalo Castillo le hace un gran favor al PLD. Sus altos dirigentes no lo dirán, pero saben que es así.







