Creo que la campaña de derribo en contra de Darializa Ávila Chevalier fue desmesurada.
Esas campañas negativas excesivas resultan un verdadero fracaso, pero aún así veo que se repiten.
Pienso que las preocupaciones sobre el discurso de esa joven mujer de origen dominicano, son válidas y legítimas.
Ávila Chevalir compitió de manera exitosa en las primarias del Partido Demócrata en el Distrito 13 del Estado de New York.
Se enfrentó al poder político, mediático y económico que representa el senador de origen dominicano Adriano Espaillat.
Es indudable que el gran triunfo político es del nuevo líder demócrata en New York, el alcalde Zohran Mandani.
- Los candidatos que apoyó Mandani en su Partido Demócrata ganaron todos.
Lo de Ávila Chelavier debería servir de experiencia a los que en República Dominicana insisten en esas campañas de asedio.
Esos ataques desproporcionados e incesantes terminan beneficiando al candidato que, desesperadamente, tratan de destruir.
Dedicarse a perseguir y a apuntalar únicamente las cosas negativas de un competidor, termina afectando a quien protagoniza esos ataques.
Esa desmedida campaña en contra de Ávila Chevalier por parte de seguidores de Espaillat fue un pésimo error político.
Los que actúan igual en la actual competencia política en la República Dominicana, deberían verse en ese espejo.
Lo de New York es un nuevo y contundente fracaso de las campañas negativas.









