París, Francia.- Llegar hasta la tumba donde descansan los restos del célebre general y emperador francés, Napoleón Bonaparte, es una experiencia extraordinaria que nos coloca de cara a un escenario majestuoso e inspirador de grandeza y poder.
Se respira y siente una sensación de entrar en contacto con el heroísmo de tan distinguido personaje, reposado aquí en un recinto sacro hecho a semejanza de su estura y en consonancia con su última voluntad: que se le enterrara cercano al singular rio Sena.
El mausoleo se aloja en el Palacio de Los Inválidos, una destacada obra ordenada en 1670 por el rey Luis X1V para que sirviera de albergue a los soldados y veteranos de guerra que quedaban inválidos y no tenían donde habitar. La edificación acoge también varios museos y momentos nacionales.
En la imponente edificación, que cuenta de una cúpula con más de 12 kilos de oro de 24 quilates repartidos en 550.000 láminas, se encuentran además la Iglesia del Domo, el Museo de Planos y Relieves, el Museo del Ejército, el Memorial de Charles de Gaulle y el Museo de la Orden de la Liberación.
La tumba de Napoleón fue diseñada por Louis Visconti y es un verdadero símbolo de la nobleza francesa. Se trata de una composición con varias capas que aloja a seis recipientes insertos uno al interior del otro.
Es una cripta de forma circular ubicada debajo de la gran cúpula de la iglesia del recinto. Desde la parte más alta de la cúpula se disfruta de una vista espectacular del mausoleo imperial.
En todo el derredor de la impresionante cripta aparecen colocadas doce figuras en formas de estatuas, que simbolizan sus más importantes hazañas militares, así como los logros cosechados bajo su reinado. Los restos de Napoleón Bonaparte comparten espacio, aunque más discretos y esparcidos en las áreas laterales, con los de otros generales como Duroc, Bertrand y Lasalle.
En el majestuoso espacio parecen también expuestos los ferreteros de José 1 de España y Jerôme Bonaparte, hermanos del emperador, así como de su hijo Napoleón II y de los mariscales Foch y Lyautey.
Napoleón Bonaparte, el emblemático general francés que en menos de una década conquistó a la mayoría de las naciones europeas, murió a la edad de 51 años un 5 de mayo del año 1821. Hoy aún prevalecen varias versiones sobre las causas de su muerte.
En principio fue sepultado en la isla donde había sido recluido por seis años, Santa Elena, y en 1840 el rey Luis Felipe I de Francia, dispuso que sus restos fueran trasladados al Palacio de Los Inválidos, uno de los lugares más emblemáticos y visitados de Francia.
Visitar la tumba y respirar la intrépida fortaleza del poder y la espalda de Napoleón, constituyó para los periodistas dominicanos, Ramón Paulino, Candidata Acosta, Perfecto Martínez y el comunicador Júnior McDougal, una experiencia grandiosa e irrepetible.
(Nuestro sincero agradecimiento al ministro de Turismo de República Dominicana, Francisco Javier García, por distinguirnos con la invitación a participar en la 40 versión de Top Resa 2018, que se celebrara en París, Francia).









