El decepcionante 10 por ciento del 2024 desplomó las expectativas y los ánimos rodaron por el suelo.
En el horizonte, el futuro se veía incierto y el desaliento parecía tocar fondo.
El 29 por ciento obtenido por Leonel Fernández se percibía como el tiro de gracia al partido fundado por Juan Bosch.
En ese desolador escenario, Francisco Javier García acudió a un popular programa de radio y envió un mensaje de esperanza.
Anunció oficialmente que iba a las calles porque decidió aspirar a la candidatura presidencial del PLD para el 2028.
Difícil tarea porque la moral y motivación peledeísta estaban en el piso.
Con un grupo de cercanos dirigentes que creen en él, inició sus recorridos y tocó las puertas de cientos de miembros del comité central morado.
A Santiago ha venido cinco o seis veces y cada vez que anda por provincias cercanas, hace paradas en la Ciudad Corazón.
Después de Leonel Fernández y Danilo Medida, Francisco Javier es el peledeista que mejor se preparó para ser presidente de la República.
Además, en la actual coyuntura ningún otro dirigente del PLD ha hecho aportes más valiosos que él a la recuperación del partido morado.
Contribuyó como ningún otro a levantar la moral peledeista y a recuperar las expectativas de volver al poder.
Por esas y otras razones, lo percibo desde hace meses como la mejor opción del PLD para el 2028.
No sé si finalmente será candidato presidencial, pero sigo convencido de que es el más preparado para la actual coyuntura política.
Las campañas elecciones del 2020 y 2024 obligan a los peledeistas a hacer cambios radicales en su oferta electoral.
En algo más de un año, Francisco Javier levantó a un PLD que estaba postrado en el suelo.
Ese aporte ha sido decisivo para la dinámica que exhibe actualmente el PLD.









