La caminata penitencial con el rosario y la cruz realizada en Santiago envió un mensaje fácil de descifrar:
La Iglesia Católica está hablando con claridad meridiana.
Lo que se percibió fue que la institución católica no está acompañando esas protestas, sino que las está liderando.
El rechazo a la explotación minera en comunidades de la Cordillera Septentrional, tomó un nuevo giro con esa caminata penitencial.
No es un sacerdote en particular, es la Iglesia que acaba de enviar un mensaje que obliga a las autoridades a dejar atrás el silencio.
Lo que se vio en el centro histórico de Santiago es absolutamente diferente a las tradicionales protestas del padre Nino Ramos.
Resaltante, además, el enorme apoyo moral que reciben esas actividades de sacerdotes, ecologistas, comunitarios y otros sectores.
Los destinatarios del mensaje católico son aún más fácil de identificar: las autoridades del gobierno.
El involucramiento de la Iglesia en esas protestas va en ascenso y aparenta que solo se detiene con una rápida y efectiva intervención oficial.
Únicamente la torpeza política no percibe el peligro de esa indiferencia gubernamental.
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