Es mejor el silencio que seguir incumpliendo frecuentes promesas sobre su terminación.
Los trabajos están lentos y es políticamente razonable excluirlo de la agenda mediática oficial.
Los constantes compromisos públicos sobre su puesta en operación sin que eso ocurriera, forzó el silencio actual.
Mantengo mis expectativas bien elevadas sobre el impacto positivo del Monorriel de Santiago.
Sin embargo, el discurso oficial sobre esa obra fue tan atosigante que sorprende la timidez de estos días.
Si se revisan los medios escritos, nos daremos cuenta que fue inusual la cantidad de fechas para su conclusión.
Y como no se ha cumplido con lo prometido, creo que es atinado que dejaran de hablar del Monorriel.
No sé a qué nivel está su construcción, pero la intensidad en los trabajos es muy diferente a meses atrás.
La obra cumbre del gobierno en Santiago está callada.









