Hay una ola de protestas y disgustos en el Cibao que el gobierno debería observar muy bien.
Los funcionarios con poder de decisión y los altos dirigentes del PRM tienen que activarse más.
Paralización de labores en San Francisco de Macorís, Licey al Medio, comunidades de Moca y Navarrete.
Las enfermeras suspendiendo sus servicios con reclamos que llevan meses y años.
Las actividades en rechazo de la explotación minera de la Cordillera Septentrional se intensifican.
Protestas en comunidades de Moca que temen quedar aisladas con la construcción de la Circunvalación de esa ciudad.
En Dajabón campesinos y comunitarios han salido a las calles a rechazar una posible explotación minera.
Hasta sindicatos de trabajadores en protestas en Santiago por el estancamiento de la aprobación de la reforma al Código Laboral.
Cito esas, pero hay muchas otras quejas y disgustos en los últimos días que deberían tener respuestas.
Si los funcionarios no actúan, ese estado de ánimo en sectores de la población podría aumentar.
La preocupación por esas crecientes protestas en el Cibao es válida.









