La Semana Santa de este año ha transcurrido de forma inusualmente sobria en el ámbito político nacional. A diferencia de años anteriores, en los que era común ver bandereos, entregas de kits de habichuelas con dulce y mensajes promocionales en medios de comunicación, esta vez ha predominado el recogimiento.

La razón principal de este cambio ha sido el ambiente de luto que embarga al país tras el desplome del techo de la discoteca Jet Set, una de las tragedias más impactantes de los últimos tiempos en el país.
En señal de respeto y solidaridad con las víctimas, diversas organizaciones políticas han suspendido sus actividades públicas.
Este inusual silencio político refleja no solo el dolor colectivo, sino también un momento de pausa en la agenda electoral, que hasta hace poco se hacía sentir.









